Recetas de navidad

Navidad sin dramas: Tres ideas para que parezca que has estudiado en Le Cordon Bleu (usando solo lo que tienes en la despensa)

Se acerca ese momento del año. Sí, ese. El de las luces parpadeantes que siempre tienen una bombilla fundida, el de los villancicos a todo volumen en el supermercado y, sobre todo, el del pánico escénico en la cocina. Porque seamos honestos: en Navidad todos queremos ser el anfitrión perfecto, pero nadie quiere pasarse la Nochebuena encerrado en la cocina mientras el resto de la familia se está riendo en el salón (y acabándose el vino bueno).

Este año, en Aceitunas Fragata, nos hemos propuesto una misión casi humanitaria: salvar tu salud mental y tu reputación gastronómica. ¿Cómo? Con la ley del mínimo esfuerzo y el máximo resultado. Hemos planteado tres conceptos que giran en torno a ese ingrediente salvavidas que siempre tienes en el «fondo de armario»: la aceituna.

Aquí van tres propuestas para tres momentos clave de las fiestas, para que tú puedas disfrutar de la fiesta, que de eso se trata.

1. El rompehielos: La corona de adviento comestible

El primer impacto es el que cuenta. Cuando llegan los invitados, necesitas algo que grite «¡Bienvenidos!» y que, estratégicamente, les mantenga ocupados y felices mientras tú das los últimos toques a la cena. Olvídate de los tristes platos de patatas fritas. Vamos a hacer arquitectura efímera.

La idea es montar una tabla de quesos y embutidos, pero dispuesta en círculo adornado con romero fresco, imitando una corona navideña.

  • El truco maestro: Aquí las protagonistas absolutas son las aceitunas gordal aliño picantita Fragata.
  • Cómo se hace: No hay que cocinar. Solo disponer. Intercala las aceitunas (nuestras «bolas de navidad») con dados de queso manchego, bolas de queso mozzarella, rosetas de jamón ibérico y tomates cherry.
  • Por qué funciona: Es visualmente espectacular (foto asegurada para el grupo de WhatsApp de la familia) y combina lo salado, lo graso y lo fresco. Es el picoteo perfecto para abrir el apetito sin saturar.

2. El plato fuerte: Capón (o pollo) relleno que NO está seco

El gran miedo de la Navidad española es el asado seco. Pavo que hace bola, pollo que parece cartón piedra. La gente se complica con inyecciones de brandy y otras técnicas , pero la solución es mucho más mediterránea y sencilla: una farsa (relleno) que aporte humedad desde dentro.

Vamos a rellenar nuestro plato con una mezcla potente y jugosa.

  • El truco maestro: Un picadillo de carne mezclado con aceitunas negras en rodajas Fragata, orejones, piñones y un poco de manzana.
  • La ciencia detrás: Mientras el ave se asa, las aceitunas negras van soltando sus jugos y aceites naturales, hidratando la carne desde el interior y aportando un contrapunto salino maravilloso al dulce de los orejones.
  • El resultado: Un asado con matices, donde cada bocado es diferente. Y lo mejor: si usas nuestras aceitunas ya rodajadas, te ahorras el tiempo de picar. Más tiempo para brindar, menos tiempo con el cuchillo.

3. El desengrasante: Tartar de salmón, manzanilla rellenas de anchoa y alcaparras 🥂

Llega el día 26, o la cena de Nochevieja, y nuestros cuerpos piden una tregua. Estamos saturados de grasas, azúcares y asados. Queremos algo que se sienta «limpio», fresco y sofisticado, pero que no sea una triste lechuga. Aquí entra el tartar.

El problema del tartar casero es que a veces queda soso o nos pasamos con la salsa de soja y matamos el sabor del pescado.

  • El truco maestro: Usar aceitunas manzanilla rellenas de anchoa y alcaparras Fragata y picadas finas y mezclarlas con el salmón crudo en daditos y un poco de aguacate.
  • Por qué funciona: La aceituna Manzanilla aporta el umami y la salinidad que necesita el pescado, sin necesidad de ahogarlo en salsas pesadas. Es un bocado elegante y ligero que alegra el paladar. Quedarás como un chef de vanguardia.

Al final, estas recetas no van solo de comer bien (que también). Van de usar productos de calidad, como las aceitunas que llevan toda la vida con nosotros, para elevarnos el nivel sin complicarnos la existencia.

La Navidad no debería ir de sufrir en la cocina, sino de esas sobremesas que se alargan hasta la cena, de las risas y de compartir. Así que este año, abre una lata de Fragata, sírvete una copa y relájate. Lo tienes todo bajo control.

¡Felices y sabrosas fiestas!

Ir a tienda Aceitunas Fragata

Tu carrito
Scroll al inicio