Tratar de salmón y aceitunas

Tartar de salmón, aceitunas y alcaparras Fragata

Hemos llegado a ese punto del año. Las sobras de Nochebuena se han convertido en croquetas, hemos liquidado las existencias de polvorones y el cuerpo, directamente, ha tirado la toalla. Tras una semana a base de platos que exigen otro ojal extra en el cinturón, el estómago nos pide un reset. Necesitamos algo que nos limpie el paladar, que se sienta fresco, ligero y que, por favor, no nos obligue a encender el horno.

Ahí es donde entra en juego el Tartar de Salmón, Aceitunas y Alcaparras. Es un plato que evitar el temido sopor post-comilona. No queremos pasarnos la sobremesa asintiendo en silencio. Este es un plato de ensamblaje, de chopeo fino y de equilibrio perfecto para que tu cuerpo siga activo para la siguiente ronda de brindis.

Mucha gente se asusta con el tartar porque piensan que necesita técnicas de alta cocina. ¡Mentira! Lo único que necesitas es buen producto, cortes precisos y el ingrediente secreto para que no quede soso: el combo infalible de aceitunas y alcaparras.

El Secreto del Sabor: Aceitunas, Anchoa y un Punto Ácido

El drama de muchos tartares caseros es que son blandos y planos. Para evitar esto, la gente suele recurrir a demasiada soja o mostaza fuerte, que acaba matando el delicado sabor del salmón.

Aquí, el verdadero golpe de efecto se lo damos con un trío de ases:

  1. Aceitunas Manzanilla Sabor Anchoa de Fragata: Al laminarlas liberan ese sabor potente y salino del relleno de anchoa que actúa como un sazonador natural de umami, elevando el salmón sin añadir salsas pesadas.
  2. Las Alcaparras: Son el punto de acidez. Vienen a ser como la chispa que necesita nuestro tartar para despertar.

Un clásico del fondo de armario (aceitunas y alcaparras) para solucionar una receta sofisticada con sabor mediterráneo y sin complicaciones.

Ingredientes para 4 personas:

Preparación:

  1. Asegúrate de que el salmón esté bien frío. Si no lo está, mételo 10 minutos en el congelador antes de empezar.
  2. Corta el salmón en dados pequeños y uniformes. Haz lo mismo con el aguacate. Queremos que la textura sea homogénea en el plato.
  3. Escurre muy bien las Aceitunas Manzanilla Fragata y las alcaparras. Pícalas con un cuchillo afilado hasta que queden muy menudas.
  4. En un bol de cristal (¡para que no coja sabor!), mezcla con suavidad el salmón, el aguacate, las aceitunas y las alcaparras. Añade el zumo de media lima, un buen chorro de AOVE y pimienta negra al gusto. Ojo: no añadas sal de mesa. Las aceitunas y la anchoa ya se encargan de sazonar.
  5. Tapa el bol con film transparente y déjalo reposar en la nevera al menos 30 minutos. Esto permite que el ácido de la lima actúe sutilmente y que los sabores se integren.
  6. Utiliza un aro de emplatar o un cuenco pequeño. Rellena presionando suavemente con la cuchara y retira el molde con cuidado. Corona con unas ramitas de eneldo y unas semillas de sésamo para que parezca que has estado horas.

El Última Consejo (Y el más importante)

El éxito de este plato reside en el contraste: la frescura del salmón y el aguacate contra la potencia salina y ácida del dúo de aceituna con anchoa y alcaparra. Es un plato que se come con la vista y que entra solo.

Sírvelo con unas tostaditas y recuerda: la Navidad se disfruta fuera de la cocina. Si puedes hacer magia con un picado, una lata de aceitunas y un bote de alcaparras, ¿para qué más?

¡A triunfar en las cenas sin necesidad de pedir un crédito!


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