Corona de Adviento

La corona de adviento comestible

Sinceramente, la Navidad en España es un deporte de resistencia. Empezamos con el «pica-pica» y acabamos pidiendo clemencia tres horas después. Pero hay un momento crítico, esos primeros cinco minutos cuando llegan los invitados, en los que se decide el tono de la velada. Si pones un plato de plástico con patatas fritas, la cosa empieza regular. Pero si plantas en el centro de la mesa una corona de adviento comestible brillando con luz propia, ya tienes el cielo ganado.

Lo que os propongo hoy no es tanto una receta como una manualidad para adultos con buen apetito. Es un ensamblaje glorioso donde las aceitunas gordal aliño estilo picantita de Fragata no son un simple acompañamiento, sino las bolas de Navidad de nuestro particular árbol comestible.
Esta tabla es la solución perfecta para el anfitrión estresado: no requiere horno, se monta en frío y es, básicamente, un cuadro comestible. Vamos a ello.

Ingredientes (4 – 6 raciones):

Preparación:

  1. El Lienzo: Busca tu tabla redonda más grande o un plato llano bonito. Si es de madera, mejor, porque aporta calidez rústica.
  2. Cimientos verdes: Dispón las ramas de romero formando un círculo exterior siguiendo el borde de la tabla.
  3. Posicionamiento estratégico: Ahora, coloca las aceitunas gordal aliño estilo picantita distribuidas equitativamente en el interior del círculo. Son los faros que guiarán los tenedores de tus invitados.
  4. Rellenar huecos: Dobla las lonchas de jamón y salchichón haciendo «flores» o rollitos y colócalas entre las aceitunas. Añade las bolitas de mozzarella y los tomates cherry intercalados. La idea es que no se vea el fondo de la tabla.
  5. Detalles finales: Esparce las nueces y la granada por los huecos pequeños. Es como poner el espumillón: parece una tontería, pero lo cambia todo.

Consejos para la foto perfecta

Para que esta receta triunfe en Instagram antes de desaparecer en los estómagos, haz la foto cenital (totalmente desde arriba). La simetría del círculo es hipnótica. Intenta que la luz sea natural; acerca la tabla a una ventana antes de que lleguen los invitados.

Esta corona funciona porque combina la salinidad potente de la aceituna Gordal con la grasa del queso y el embutido, limpiando el paladar con el frescor del tomate y el aroma del romero. Es el picoteo definitivo: bonito, fácil y con ese sabor a «casa» que solo tienen las cosas hechas con un buen producto de fondo de armario.

Y recordad: en Navidad, las calorías de la felicidad no cuentan (o eso nos gusta creer). ¡A disfrutar!

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