Conociendo el proceso de vida de la aceituna

Si echas la vista atrás seguro que en tus recuerdos siempre están presentes las aceitunas, no en vano son uno de nuestros productos más típicos y con una larguísima historia. Nos encanta disfrutarlas a diario en el aperitivo o enriqueciendo todo tipo de recetas pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo llegan las aceitunas hasta tu mesa?

El proceso de vida de las aceitunas en realidad ha cambiado muy poco a lo largo de tantos siglos. Si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? Fragata se mantiene fiel a esa tradición que comenzó hace casi un siglo con técnicas que han ido pasando de generación en generación. Hoy queremos desvelarte todos los secretos de la elaboración que convierten a la aceituna en un bocado irresistible.

 

 

Recolección y transporte

Como ya sabes, la aceituna es el fruto del olivo, árbol típicamente mediterráneo que se cultiva en olivares. Es a finales de verano, en el llamado verdeo, cuando se procede a la recolección, siendo muy importante escoger el momento óptimo. La mejor aceituna debe recolectarse cuando ha alcanzado su mayor tamaño pero justo antes de que empiece a cambiar de color al madurar. 

 

 

Hoy se aúna tradición e innovación tecnológica combinando la recolección mecánica con la manual. Para evitar el daño de los frutos más delicados todavía se hace el “ordeño”, recolectándolas manualmente una a una. Poco a poco se van depositando en cajas perforadas que se transportan en grandes contenedores, descartando las más pequeñas junto con las ramitas y hojas.

Limpieza, clasificación y preparación

Las aceitunas se limpian y se clasifican según la variedad y el calibre, para ofrecer así un producto final homogéneo con aceitunas del mismo tamaño. Aquí se aplica un control de calidad exhaustivo que determina qué ejemplares son los adecuados para cada elaboración, desechando las que no cumplan los requisitos exigidos.

 

 

Y ahora empieza una fase crucial en todo el proceso: la cocción y preparación propiamente dicha. Las aceitunas tienen un amargor natural que se elimina mediante la fermentación de la salmuera, a la que se someten después de cocerlas y lavarlas. El curado en salmuera produce una fermentación total o parcial que puede durar unos 30-35 días, aproximadamente.

Conservación, envasado y distribución

Una vez listas las aceitunas para el consumo se pasa a la conservación, que puede hacerse mediante la propia salmuera o con otros métodos como el vacío, pasteurización, deshidratación o refrigeración. Pero antes de envasarlas, se vuelven a clasificar mecánicamente para distribuirlas por tamaños y descartar los frutos dañados. ¡Hay que cuidar al máximo la calidad!

Así, las diferentes aceitunas siguen su propio camino en la cinta transportadora; algunas se deshuesan, otras se rellenan con diferentes ingredientes, otras se aderezan con hierbas o especias, etc. Cada aceituna tiene un destino que finaliza en el envasado, ya sea en los tradicionales botes y latas o en los formatos más innovadores como los snacks de Fragata de fácil apertura.

Cuando las máquinas han envasado cada producto, se etiquetan y se dividen en cajas. El último paso de todo el proceso es la distribución que transporta las aceitunas a los diferentes puntos de venta, donde se ponen a disposición del consumidor.

En este punto termina el papel de Fragata, ¡ahora te toca a ti! El punto final del proceso de las aceitunas lo pones tú cuando eliges tus variedades favoritas de aceitunas para disfrutarlas en casa. Seguro que también tienes tu propio ritual haciendo la selección a tu gusto: unas aceitunas para el picoteo del fin de semana, otras para el aperitivo de la cena... ¿cuál es tu momento preferido para degustarlas?

 

 

 

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